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ARTÍCULO DETERMINADO ı EL ALEH CUMPLE 20 AÑOS

Ahora es el momento

31/03/2015 | Santos Nogales / Secretario de Acción Sindical de SMC-UGT

La regulación de las relaciones laborales en el sector de Hosteleria está reflejada en los convenios sectoriales de ámbito territorial como norma habitual, en los de ámbito de empresa y, con efectos generales tanto en lo funcional como en lo territorial, en el Acuerdo Marco de Hostelería, o como es más conocido en el Acuerdo Laboral Estatal de Hosteleria (ALEH). 

Este acuerdo, que empezó a gestarse en 1995, está pues a punto de alcanzar los veinte años de existencia. Surgió como fruto de la tenacidad de las organizaciones sindicales, particularmente de UGT, y no sin esfuerzo, ya que los trabajadores y trabajadoras tuvieron que llevar a cabo, allá por el año 1992, una exitosa huelga general que lograba conectar claramente con las aspiraciones de más del millón de personas que hacían posible la realidad del sector. Movilización que con el lema "Ahora es el momento" actuó como  aglutinador de la campaña desarrollada por UGT y CCOO durante el año previo a la huelga general. El propósito de esta era hacer visible la necesidad de dotar al sector de una regulación sectorial para todo el Estado que viniera a sustituir la hasta la entonces vigente ordenanza laboral, de corte y contenidos franquistas. Se trataba de obtener, en el marco del entonces incipiente diálogo social, un acuerdo vertebrador y estable entre patronales y sindicatos; que, conviene recordarlo, no estuvo exento de dificultades en los respectivos ámbitos internos –en ambos casos por un excesivo celo por proteger las regulaciones preexistentes–.

Superada esa prevención, más rápidamente en el terreno sindical, hubo que forzar mediante la citada movilización para que la patronal asumiera su parte de responsabilidad y aceptara sentarse en una mesa negociadora con el objetivo de pautar, de manera uniforme para todo el país, las condiciones laborales del sector. 

Finalmente, en el año 1996, los interlocutores sociales suscribíamos el primer acuerdo marco de hostelería, que centraba sus contenidos en aquellas materias que la legislación reservaba para el ámbito estatal. También determinaba qué criterios de la estructura de la negociación colectiva corresponderían al ALEH y cuáles a los convenios territoriales, dejando patente que ni pretendíamos eliminar ámbitos de negociación ni sustraer capacidades a los negociadores de estos, sino facilitar la negociación de todas aquellas materias que por su generalidad fueran comunes y sirvieran para la identificación de la profesión en el sector (clasificación profesional, régimen disciplinario, formación profesional, salud laboral y prevención de riesgos, previsión de subrogación convencional, especialmente en colectividades, etc).

Se creaba así un ámbito de negociación que con el transcurrir de los años ha ido perfeccionando sus contenidos y ampliándose con otros que han tenido una influencia esencial en el desarrollo de las capacidades del sector de Hostelería-Turismo; tanto en materia de igualdad de género o protección de la salud, como a la hora de encontrar soluciones colectivas a aquellos compromisos normativos que requerían una resolución urgente. Tal fue el caso de los tradicionales premios de jubilación de los convenios territoriales, a los que el ALEH dotó de instrumentos de intervención y desbloqueo en la negociación sectorial de cada territorio.

Más tarde conseguíamos introducir la regulación de algunas modalidades de contratación sobre la base de protección del empleo fijo frente al temporal; si bien en este terreno seguimos persiguiendo la regulación del modelo del fijo discontinuo, auténtico marco de referencia para las actividades estacionales tan presentes en la hostelería. Ordenánamos, además, el periodo de prueba, logrando adecuarlo a las diferentes responsabilidades reflejadas en la clasificación profesional.

Pero, evidentemente, el discurrir del proceso de negociación del acuerdo marco no ha sido ajeno a los cambios de la regulación laboral y, especialmente, a los nocivos efectos de las recientes reformas laborales, que han limitado y condicionado la capacidad de los agentes sociales.

Así, tuvimos que abordar, en una posición de desventaja, la adecuación de la clasificación profesional durante la vigencia del IV ALEH, en el que desaparecía la antigua denominación de las categorías profesionales, quedando la nueva clasificación con la identificación de los puestos de trabajo del sector, las áreas funcionales, que describen las diferentes actividades, y los grupos profesionales que ordenan las responsabilidades de las diferentes profesiones. En este marco fijábamos los criterios que deben imperar en materia de flexibilidad interna, antes de acudir a la pérdida de empleo. Ordenación que generó interpretaciones interesadas que no han estado sustentadas en los propios contenidos regulados en materia de movilidad funcional.

Y en este discurrir del diálogo social sectorial hemos alcanzado la firma del V ALEH, cuyo propósito básico ha sido seguir dotando al sector de un instrumento de regulación que sea garante de la negociación colectiva en los diferentes ámbitos en los que está estructurada, buscando la pervivencia de los mismos y potenciandolos con la intervención de la comision paritaria allí donde se produzcan bloqueos entre las partes. Fijando, para ello, una estructura de negociación colectiva sectorial adecuada a la actual regulación, o mejor dicho, intentando salvaguardar los ámbitos sectoriales colectivos frente a los de empresa, injustamente privilegiados por las últimas reformas laborales y que han venido a limitar y empobrecer la negociación colectiva.

Así mismo, el V ALEH retoma con mas sosiego y con expectativas renovadas la puesta en marcha de la Fundación Laboral para la Hostelería, el órgano creado por los interlocutores sociales para el estudio y el desarrollo del sector 

Hasta aquí una somera referencia a los acontecimientos más destacados de este ámbito de negociación que esta a punto de cumplir veinte años y que tiene por delante, como objetivo pendiente e irrenunciable, la mejora el empleo y sus condiciones. Circunstancia esta última que pasa, sí o sí, por acotar la lamentable y progresiva externalización de servicios que tanto está perjudicandono a las condiciones laborales y, no lo olvidemos, a la calidad que las empresas deben perseguir. 

La reciente firma del V ALEH nos invita a mirar el futuro con optimismo, sabiendo que, tal y como ha ocurrido durante estos últimos veinte años, el disponer de un marco de negociación colectiva estable nos permitirá, sin duda, afrontar con mayores garantías de éxito los retos y desafíos presentes y venideros. Como entonces, también ahora es el momento.

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