RSS de Portada
Portada > noticia
LA PLATAFORMA [del verano]

Gentejas

04/08/2015 | Santos Nogales ı Secretario de Acción Sindical de SMC-UGT

Hace unos días quise gastar una broma a mi sobrina, que apenas llega a los seis años, y para hacerle divertido descubrir qué legumbre íbamos a comer comencé por decirle que se trataba de una legumbre casi redonda, rugosa, muy parecida a la luna llena y cuyo nombre empezaba por “g”.

Casi de repente, me devolvió una indescriptible mirada de asombro, pero cargada de suficiencia y segura de acertar me gritó: ¡gentejas! ¿Gentejas? –dije, sorprendido–, ¡no!, ese palabro que acabas de inventarte parece como muy despectivo hacia la gente; con él podríamos referirnos a las personas que consideramos de poca enjundia, aquellas que sin llegar a gentuza se quedan en meras gentejas, término despreciativo también, aunque quizá no tanto.

Ahora quien verdaderamente estaba sorprendida y aturdida era mi pequeña sobrina: “¿Que le podía haber pasado a mi tío para soltarme semejante rollo, cuando yo lo único que había dicho es que una legumbre redonda y rugosa que puede parecer una luna llena son las lentejas o quizá los garbanzos?”. La respuesta a este enigma permanecerá, como tantas otras, entre los millones de sueños inventados que nacen cada día.

Y tal vez, ¿por qué no?, tenga relación con aquellas palabras esculpidas sobre la base del monumento que corona la madrileña y céntrica plaza del Cabo Noval: “La patria no olvida a quienes dieron su vida por ella”. ¿Dieron o perdieron?, me pregunto intrigado. Porque pareciendo lo mismo, no lo es de ninguna de las maneras; y menos aun cuando la única explicación que tuvieron en consideración aportar quienes mandaron grabar aquellas palabras –que por cierto, fueron las mujeres de la alta alcurnia capitalina– fue el ahorro en amanuense y marmolista. 

El caso es que todavía me pica la curiosidad por saber qué relatan los guías que suelo ver ante aquel monumento, rodeados de atentos turistas que al terminar su relato, aplauden educadamente y se acercan a ellos para darles la mano y una propina, que agradecen con amabilidad. Esto es todo lo que he conseguido averiguar de momento sobre este espectáculo que habitualmente contemplo y que, por carecer de la valentía o destreza necesarias para sumarme al mismo, tanto me sigue intrigando. La respuesta permanecerá también aquí, por lo que se ve, entre la miríada de invenciones que creamos y recreamos a diario.

Vivimos tiempos de aceleración y cambio, tiempos en los que pensar bajo la sombra de un monumento o junto a una tela que ondea al viento, y que nos identifica como pueblo frente a “los otros” –nuestros vecinos y congéneres–, bien pudiera parecer un ejercicio tedioso, anacrónico e improductivo. Hoy, más que nunca, resulta frustrante y descorazonador comprobar que tener más franjas de un color en la bandera, o llevarlas en otra disposición geométrica, o de otro tono, puede hacernos diferentes, contrarios y, si se empeñan, hasta enemigos dispuestos a perder la vida –“darla”, dirán las gentejas– . 

Y así todos los veranos, una tras otro, sin apenas variaciones. Será que el buen tiempo es momento para orear no solo la ropa, sino también las banderas; como si durante el invierno hubieran estado arropándonos de las inclemencias que ellos mismos provocaron.

SMC-UGT. Avenida de América, 25 - 4ª planta
SMCUGT UNI UGT Confederal ITF IUF-UITA-IUL Imatek